La Soledad... un loco laberinto, donde la salida es imposible encontrarla solo. Es la sombra de la compañía, la secuela del engaño, la oportunidad de la melancolía. Es el estado que me profundiza dentro de los pensamientos, me lleva de paseo por sentimientos particulares y comienza a prepararme como una persona paciente del tiempo, asegurándome un buen resultado.
No se trata de no sufrir, sino de hacerlo lo menos posible. Observar cada rincón de la habitación del alma y reflexionar sobre cada momento, cada respiro que tengo. Buscar lo que realmente me hace feliz... lo que realmente hace felices a los demás. Decir adiós a malos recuerdos y archivarlos en los ficheros de la vida. Llorar por cada amor, pero llorarlos todos de una vez y para siempre.
Cortar con el filo de un espejo los restos de dolor y angustia, arrojarlos al pasado y abandonarlos en alguna etapa lejana. Buscar en el amanecer de cada día, un nuevo sueño y llevarlo a recorrer hasta la punta de mis pies, para así, colmar de expectativas todo mi cuerpo... todo mi ser. Nutrir de esperanza y emoción cada paso que me acerca al ocaso, cubrir de locura mis ideas terrenales y convertirlas en pequeños augurios de alegría.
Y al fin llegará... aquel día en el que el amor toque la puerta de mi mente... de mi corazón y sin dudarlo dos veces, dejaré que colme de luz todo mi interior... toda mi vida.
Desde hoy, viviré cada hora, cada minuto, cada segundo como si te tuviera aquí a mi lado, pensando que falta aún menos todavía para conocerte.
Ojo de Cristal 7
2 comentarios:
Si una persona vive dentro de tu corazón, se encontrará cerca de ti a pesar de la distancia.
Saludos
Si, eso es cierto melissa... aunque el problema es saber en que parte del laberinto se encuentra!
Gracias por tu comentario!
:D
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