Por Sabanas Blancas Para no llamarte ahogo mi voz en el sonido de las conversaciones cotidianas, la convierto en palabras que no tienen nada que ver con lo que verdaderamente pienso. Para no llamarte. Para no llamarte me muerdo los labios, aprieto los puños.Trato de olvidarme de tu nombre porque tengo miedo de gritarlo en sueños y que el aire lo lleve a tus oídos y vos, al escucharlo, te sonrías pensando que aún te quiero. No debes saberlo. Tenes que creer que ya te he alejado de mis pensamientos, que ya no ocupas ningún lugar en mí, que no fuiste mas importante de lo que yo fui para vos. Tenes que creer que fuiste un momento, una chispa fugaz, una estrella errante. Para borrarte de mi, camino por las calles que transitamos, voy a lugares donde estuvimos juntos y digo despacito que nunca exististe, que nunca estuve allí con vos; que solamente fuiste un invento de mi imaginación. Para borrarte de mi me quedo largo tiempo sumergida en el agua.Me froto con perfumes que no se parecen a tu olor. Me quedo parada en el viento, me restriego los ojos para arrancarles tu imagen. Pero todo es inútil. Es inútil que repita en voz alta que te odio. Es inútil que grite que no tengo que quererte. Te has fundido en mi piel. Te has enredado en mis raíces y ahora creces conmigo. Tendría que morirme, que secarme a un costado del camino para que murieras, para que no estuvieras. Y es en mi empeño por olvidarte, donde te encuentro. Y es en mi empeño por matarte, donde revives. Y es en mi desesperación por no llamarte donde brota tu nombre, se sube a mi garganta, me quema la saliva y se multiplica en el eco del aire para desparramarse hacia los cuatro puntos cardinales.No te tengo y me tenés. Estas lejos pero podes tocarme.Mi tristeza te inventa, mi sed te corporiza. Cuando no puedo mas, cuando todas mis fuerzas se van agotando, me arrojo a los recuerdos, cierro los ojos, vivo para adentro los momentos mas felices del pasado, risas que se enredan en las alas de los ángeles que juegan con nuestras palabras, se las dan a picotear a los gorriones, las esconden entre las hojas de los árboles y nos las devuelven llenas de luz... Pero después, al fin hay un punto de sombra donde todas nuestras risas se apagan y los ángeles huyen despavoridos y las palabras se ennegrecen y caen a nuestros pies como pájaros muertos. Es la hora del adiós. Es la hora en que la niebla se esparce por el mundo sumergiéndolo en una nube gris y silenciosa que lo hace parecer a una fotografía antigua y gastada. Es la hora en que los latidos de mi corazón se apagan y suenan tenuemente. Es la hora en la que todo da miedo, porque no hay nada mas atemorizante como el presentimiento de la "futura soledad". Es la hora del adiós. Es cuando me dices que no estás seguro de nada, que lo nuestro, que tal vez... que es mejor separarnos por un tiempo... Es cuando yo te digo ¿y ahora que hago con todo este amor?... Y encoges los hombros murmurando "perdón". Te vas sin volver la cabeza. Y me dejás sola con esa pregunta. Voy a gritar, pero callo. No, no puedo llamarte. ¿Para que? Si no me quieres no tiene sentido. Nada tiene sentido. Y así me hundo, me lastimo, me ahogo, pero no te llamo. No te llamo porque no debes saber.....Que aún te amo. |
(Poema sacado de una pagina de inernet)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario