Hace 20 años, en el despertar adolscente de mi vida, pensaba que nada era más importante que el amor.
Desde entonces, viví para hallarlo.
Al principio, como un bebé acostado en su cuna boca arriba, pensaba que el mundo sólo era un techo blanco y cuadrado.
Cuando logré sentarme, descubrí que alrededor pasaban otras personas y más cosas.
Cuando logré gatear, llegué hasta una puerta que me acultaba otro mundo que sucedía afuera.
Cuando logré incorporarme, la abrí con la esperanza de encontrar una vida que me gustase más que la que había conocido hasta entonces.
Pero lo que viví ni me gustó, ni lo quise.
El amor era sufrimiento, dolor, angustia, esclavitud, indiferencia, posesión, dependencia, mentiras, vanidad, competencia y un implacable destino de soledad.
Entonces pensé que el amor no era lo más importante: La gente se amaba con un amor que destruía.
Durante los siguientes quince años de mi vida, investigué sus mecanismos y me convertí en un especialista en psicología de la pareja.
Hace unos años decidí volver al cuerto y encerrarme; bajé las persianas, encendí la luz de la lámpara y me monté los lentes sobre la nariz en una actitud que consideré definitiva. Había fracasado.
Un día, vino a mi consultorio una mujer con ese sello de sufrimiento en el rostro, que había visto en tantos rostros, durante tantos años.
La única técnica que utilicé fue no utilizar ninguna.
Pasé largas horas a su lado sin hablar, sin tocarla.
Pedía a Dios que me ayudara, para ayudarla.
Una mañana levantó la cabeza y, mirándome a los ojos, me dijo:
-Sufro porque no sé amar.
Jamás había escuchado esa frase. Por primera vez alguien confesaba que no amaba. Todos quienes conocí habían sido víctimas del amor, incluso yo.
Entonces comprendí que el amor que proclamabamos era un amor falso.
Pero ¿Cómo diferenciar el falso del verdadero?
Y ella dijo simplemente:
-El amor no es sufrimiento. "Eso" que hace sufrir no es amor.
Me sentí tan fresco como hace veinte años, lleno de esperanza, porque había comprendido. Hubiese querido correr por las calles y gritarlo: "Lo que pasó es que ¡no amé!... ¡no amé!... ¡no amé!... ¡no amé!".
25 noviembre 2005
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1 comentario:
me encantan todos los poemas y las frases tambien, hay algunos con los cuales me siento identificada, y otros no... pero todos estan muy lindos... ahora quiero pedirles un favor... q pongan alguno sobre un amor no correspondido, y tratar de olvidarlo con otro amor, pero no poder... algo asi, gracias!!
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